Habla del fútbol profesional como una meta que se construye paso a paso. Así es como John Alexander Banguero Aponza, un joven del municipio de Guachené (Cauca), ve su formación en el fútbol. Menciona al Barcelona como referencia y nombra a jugadores como Lionel Messi y Lamine Yamal cuando explica hasta dónde quiere llegar.
En medio de ese proceso llegó a Villanueva gracias a Forza F.C., un equipo competitivo del municipio que lo integró como refuerzo y lo vinculó a una estructura que participa en torneos organizados por Difútbol en la categoría sub-15, una competencia nacional que se desarrolla por fases y enfrenta a equipos de diferentes regiones. En ese escenario, el club encontró en él un jugador para su plantilla y él encontró un lugar para sostener su formación.

Su llegada no estaba pensada para quedarse. Viajó después de que un entrenador lo viera jugar en su municipio y hablara con su mamá, Lina Marcela Aponza, y con su papá, Óscar Mario Banguero. La idea era entrenar durante una semana y regresar. Sin embargo, después de un partido, el cuerpo técnico le propuso continuar en el proceso.
Forza F.C. no solo organiza los entrenamientos. También sostiene parte de las condiciones que le permiten permanecer en Villanueva. El arriendo y la alimentación están cubiertos por el equipo, y una vecina se encarga de la comida diaria. Vive cerca de su tía, Marta Lisset, a quien no veía desde hacía tiempo y con quien se reencontró al llegar al municipio.
Desde entonces, según relata, su vida se organiza alrededor del equipo y del estudio, una condición que le fue planteada desde el inicio por el equipo. En las mañanas asiste a clases en la Institución Educativa Ezequiel Moreno y Díaz y, en la tarde, entrena con el equipo. Al terminar la jornada regresa a la casa donde vive, en el sector de Brisas, y en la noche toma el celular. Habla con su mamá cuando ella termina de trabajar, intercambia mensajes con su papá y escucha a su hermano menor, Ostín Darrell Zapata Aponza, que le pregunta por su día y por el momento en que podrá volver.

Antes de ese cambio, su vida transcurría en Guachené, donde estudiaba en la Institución Educativa La Cabaña y entrenaba en Carboneros F.C. Cuando no tenía clases, iba a la cancha con amigos y familiares o visitaba a su papá. Vivía con su mamá, su abuela y su hermano menor.
Al hablar de su municipio, menciona que en los últimos años se han marcado lo que se denomina como “fronteras invisibles”. Esa condición, dice, cambió la forma de vivir en el lugar, pues debido a la lucha entre grupos armados ocurrió la muerte de su hermano mayor, Alexis Banguero, quien tenía 19 años cuando fue asesinado tras cruzar una de esas zonas. El hecho forma parte de la historia familiar y aparece cuando explica por qué sus padres aceptaron que viajara.

Cuenta que a comienzos de año iba a viajar a Armenia para continuar su proceso en el fútbol, pero la opción no se concretó por razones económicas. Ese momento, según relata, le generó frustración. Fue entonces cuando su mamá le dijo que la oportunidad iba a llegar y que debía estar preparado para aprovecharla. Su papá, por su parte, le insistió en que quería verlo avanzar en el fútbol. Meses después apareció su oportunidad en Villanueva con Forza F.C.
Al final del día hay una idea que, mantiene desde que salió de Guachené, avanzar en el fútbol para poder sacar a sus padres de ese entorno, de la violencia que vive y de las fronteras invisibles que lo han marcado.

