En la pista de Monterrey, antes de la salida, Allison Viviana Rojas Rodríguez calentaba mientras escuchaba las indicaciones de su papá. La bicicleta avanzaba en círculos cortos sobre la tierra y, entre cada vuelta, Wilmer Rojas le repetía dos ideas, salir fuerte y encontrar ubicación rápido en el recorrido. La niña, de nueve años, asentía mientras ajustaba el ritmo de pedaleo antes de la competencia.
El 3 de mayo, en la primera válida de la Copa Departamental de MTB de Casanare, Allison terminó segunda en la categoría promesas damas. La competencia hizo parte del nuevo circuito que busca conformar una selección de ciclistas del departamento para futuras representaciones nacionales. Desde Villanueva, la niña participó representando a su municipio y al equipo Trisona Biker, el proyecto deportivo impulsado por su familia.
La bicicleta apareció temprano en su rutina. Según cuenta su padre, Wilmer Rojas , desde los cinco años ella lo acompañaba a diferentes competencias y permanecía cerca de las pistas mientras él entrenaba o competía. Poco a poco comenzó a montar por su cuenta. Con el tiempo, el ciclismo se convirtió en una actividad constante dentro de una rutina en la que también practica running, gimnasio y patinaje. Actualmente estudia en el colegio Manare y hace parte del Club Elite Sky.

Wilmer Rojas dice que en casa el deporte funciona más como una práctica diaria que como una obligación. Tanto él como Viviana Rodríguez, madre de Allison, han intentado que la actividad física haga parte del entorno cotidiano de la niña. Para ellos, mantener horarios de entrenamiento y participar en competencias también implica aprender disciplina y constancia.
No era la primera carrera en la que participaba, pero antes de la válida en Monterrey, Allison aseguro que sentía ansiedad. La pista tenía un nivel técnico distinto. Según explica su padre, el recorrido exigía manejo de cambios, potencia en la salida y control durante las curvas y ascensos.
Durante la carrera, la niña siguió el plan que habían preparado. Salió rápido para buscar posición y luego sostuvo el ritmo durante el circuito. Al final, terminó en el segundo lugar y regresó satisfecha con el resultado. Su padre asegura que la competencia también le ha enseñado a entender las derrotas sin dramatismo. En casa, las carreras se revisan más como parte del aprendizaje que como una presión por ganar.

Aunque hoy compite en MTB, Allison suele hablar de otra modalidad. En conversaciones con su papá le dice que quisiera tener una bicicleta de contrarreloj, una “Cronera” o “cabra”, como se conocen en el ciclismo las bicicletas aerodinámicas usadas en pruebas individuales. Le llaman la atención las competencias donde cada corredor enfrenta el tiempo en solitario.
La Copa Departamental de MTB continuará el 7 de junio en Sabanalarga y cerrará su temporada en Villanueva. Para la familia Rojas Rodríguez, las próximas competencias hacen parte de un proceso que apenas comienza. Allison continúa entrenando después de clases, alternando entre la bicicleta y el patinaje, mientras espera una nueva válida del calendario departamental. En medio de esa rutina, todavía conserva la costumbre de hablarle a su papá sobre las bicicletas de contrarreloj que ve en televisión y sobre la posibilidad de correr algún día una prueba individual.

