Una probabilidad superior al 95 % de que continúe fortaleciéndose, un 63 % de posibilidades de alcanzar la categoría de “Muy fuerte” y el riesgo de convertirse en uno de los eventos climáticos más severos desde 1950. Ese es el panorama que enfrenta Casanare frente a la evolución del fenómeno de El Niño, cuya presencia ya fue confirmada por organismos nacionales e internacionales de monitoreo climático.
La advertencia fue emitida por la Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres de la Gobernación de Casanare, luego de los reportes entregados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), entidades que coinciden en que las condiciones asociadas al fenómeno ya están presentes tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial.

Según los análisis, existe una probabilidad superior al 95 % de que El Niño continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026 y se extienda hasta el primer trimestre de 2027. Además, los modelos climáticos estiman un 63 % de probabilidad de que la temperatura superficial del mar supere los dos grados centígrados sobre los niveles normales, condición que lo ubicaría en la categoría de fenómeno “Muy fuerte”.
Las autoridades aclararon que la llegada de El Niño no significa el fin inmediato de la temporada de lluvias que actualmente atraviesa el departamento. Sin embargo, sí se espera una reducción gradual de las precipitaciones y la posible ocurrencia de lluvias intensas concentradas en cortos periodos de tiempo, situación que podría aumentar el riesgo de inundaciones, avenidas torrenciales, deslizamientos y otras emergencias asociadas al invierno.

De acuerdo con la Dirección de Gestión del Riesgo, uno de los principales efectos esperados será la disminución progresiva de los caudales de ríos y quebradas, afectaciones en embalses y reservorios, dificultades en la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades agropecuarias, además de un incremento en el riesgo de incendios de cobertura vegetal y afectaciones sobre ecosistemas estratégicos del departamento.
El organismo advirtió que los periodos de mayor preocupación coincidirían con el denominado “veranillo”, previsto entre finales de julio y comienzos de septiembre, mientras que el escenario de mayor alerta para Casanare podría presentarse entre finales de noviembre de 2026 y todo el primer trimestre de 2027.

