Hace apenas dos años, el Gobierno Nacional proyectaba que el mercado mundial del cannabis medicinal alcanzaría los US$22.460 millones hacia 2028. Sin embargo, la industria avanzó mucho más rápido de lo esperado. Según cifras divulgadas por Forbes, solo en 2026 este mercado moverá alrededor de US$61.900 millones y mantendrá un crecimiento superior al 20 % anual hasta 2035. En ese escenario, Casanare comenzó a preguntarse si puede participar legalmente en una industria que dejó de ser una promesa para convertirse en uno de los mercados con mayor crecimiento del mundo.

La discusión llegó esta semana a Yopal con el taller “Las rutas del cannabis en Colombia, regulación de Cannabis Medicinal, Científico e Industrial”, organizado por el Ministerio de Justicia y del Derecho. El encuentro reunió a autoridades e instituciones públicas para fortalecer el conocimiento sobre la regulación vigente y aclarar qué actividades relacionadas con el cannabis son legales en Colombia y cuáles continúan prohibidas.

Mapa de Casanare

La apuesta del Gobierno Nacional por esta industria comenzó en 2024, cuando el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Colombia Productiva, destinó $5.000 millones para fortalecer el desarrollo del sector mediante formación especializada, cofinanciación de proyectos productivos, ruedas de conexión empresarial e inteligencia de mercados. Dos años después, el crecimiento de la industria mundial demuestra que aquellas proyecciones quedaron cortas frente al comportamiento real del mercado.

Hoy Colombia cuenta con más de 57.000 hectáreas de cultivos legales de cannabis y más de 3.000 licencias otorgadas para actividades relacionadas con la siembra, el cultivo y la transformación de cannabis medicinal. Además, el Decreto 1138 de 2025 permitió la venta de flor seca de cannabis bajo fórmula médica en farmacias autorizadas, fortaleciendo un mercado que opera bajo la supervisión del Invima, el ICA y el Fondo Nacional de Estupefacientes.

Imágen de referencia

Aunque Colombia lidera las exportaciones de cannabis medicinal en América Latina, el mercado interno apenas alcanza los US$64 millones, una cifra muy inferior al potencial internacional. Esto significa que buena parte de las oportunidades de crecimiento siguen concentradas en la transformación de productos con valor agregado y en la exportación hacia mercados donde la regulación ya permite el uso medicinal del cannabis.

El departamento de Casanare posee una importante vocación agropecuaria y ahora comienza a preparar a sus instituciones para comprender el marco regulatorio de una actividad que exige controles sanitarios, licencias, trazabilidad y supervisión estatal. El taller realizado en Yopal representa un acercamiento institucional para evaluar si el territorio puede desarrollar esta industria dentro de los parámetros legales establecidos por el país.

La pregunta ya no es únicamente si Colombia puede producir cannabis medicinal, sino si departamentos como Casanare lograrán atraer inversión, generar conocimiento técnico y participar en un mercado que este año moverá cerca de US$61.900 millones en el mundo y que continúa creciendo a un ritmo superior al 20 % anual.

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