Las lluvias intensas que nuevamente acompañan esta temporada invernal han puesto la atención sobre el comportamiento de los ríos en Villanueva. En ese contexto, los registros de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) permiten revisar dos de las inundaciones ocurridas en el municipio, en 2002 y 2008, cuyas afectaciones aún permanecen presentes en la memoria de muchos habitantes.

La primera se registró el 14 de mayo de 2002, cuando el desbordamiento del río Upía provocó una de las mayores afectaciones documentadas en el municipio. Según la UNGRD, la emergencia dejó 239 familias afectadas, equivalentes a 818 personas, obligó a evacuar de manera repentina a cerca de 300 habitantes y ocasionó la destrucción de 45 viviendas, además de otras 17 averiadas.

El impacto también alcanzó al sector agropecuario. Los reportes oficiales indican que más de mil hectáreas resultaron afectadas y que murieron más de 32.000 animales, entre bovinos, equinos, porcinos, aves y peces. Quienes vivieron aquella emergencia recuerdan que el agua alcanzó el sector conocido como La Vara y llegó cerca del casco urbano, una situación sin precedentes para la época. También relatan que algunas personas tuvieron que pasar la noche sobre árboles para protegerse de la fuerza de la corriente, otras personas cuentan que desde el puente sobre el río Upía se podía observar cómo el agua arrastraba animales y todo tipo de elementos. La creciente incluso alcanzó hasta el punto que hoy es conocido como La Cantera, donde varios habitantes recuerdan haber pescado grandes ejemplares de peces.

Seis años después, el 28 de junio de 2008, Villanueva volvió a enfrentar una emergencia por las crecientes de los ríos Upía y Túa. De acuerdo con la UNGRD, el municipio registró 94 familias afectadas, 468 personas damnificadas y 94 viviendas averiadas. Los habitantes recuerdan que la inundación volvió a alcanzar el sector de La Vara y que la fuerza del agua ocasionó daños en la bancada de la vía a la altura del caño La Pedregosa, convirtiéndose en otro de los episodios más recordados por la comunidad.

Esa emergencia hizo parte de una temporada invernal que afectó gran parte de Casanare. El desbordamiento simultáneo de 11 ríos dejó cerca de 12.000 damnificados en el departamento y llevó a las autoridades a declarar la alerta roja en toda la región.

Más de dos décadas después de la primera de estas emergencias, los registros oficiales permiten dimensionar el impacto que históricamente han tenido las crecientes de los ríos en Villanueva. En medio de una nueva temporada de lluvias, conocer lo ocurrido en esos años ofrece un contexto sobre la vulnerabilidad del municipio frente a este tipo de eventos y la importancia de mantener el seguimiento permanente al comportamiento de estos afluentes.

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