Tenía aproximadamente 22 años, acento costeño y, según recuerdan quienes lo vieron, pertenecía a un grupo armado que ejercía control en zona rural del municipio de Monterrey. Fue maltratado por integrantes de esa misma estructura y abandonado herido en una finca. Algunos habitantes intentaron auxiliarlo, pero días después hombres armados regresaron por él. Su cuerpo fue sepultado en un lugar que la comunidad conocía, aunque nunca supieron su nombre ni de dónde provenía.
En esa misma zona rural de Monterrey, Casanare, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) logró recuperar el cuerpo, que habría sido inhumado hace más de dos décadas en medio del conflicto armado. El hallazgo fue posible gracias a información entregada por la comunidad.

Según el relato recopilado por la entidad, años atrás familiares de otra persona desaparecida excavaron en ese punto creyendo que podría tratarse de su ser querido. Sin embargo, al notar que las características no coincidían, decidieron cubrir nuevamente el cuerpo. El hecho no fue reportado ante ninguna autoridad.
Tiempo después, en el marco del Plan Regional de Búsqueda del Suroccidente de Casanare, habitantes de la zona decidieron compartir la información con la UBPD. Un equipo forense se desplazó hasta el lugar y, tras una jornada de trabajo, realizó la recuperación de los restos, que fueron trasladados al Centro de Identificación y Abordaje Forense (CIAFI) en Yopal, donde avanzan los análisis para establecer su identidad.

En Monterrey se han recuperado 20 cuerpos que son competencia de la entidad. En este municipio se registran al menos 166 personas desaparecidas en hechos relacionados con el conflicto armado ocurridos antes del 1 de diciembre de 2016, siendo el tercer municipio del departamento con más casos, después de Yopal y Aguazul.
La Unidad reiteró el llamado a quienes tengan información sobre personas desaparecidas a compartirla de manera confidencial para avanzar en la identificación y entrega digna a sus familias.

