Colombia atraviesa el segundo día del paro armado de 72 horas decretado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), mientras el Gobierno nacional mantiene un despliegue de seguridad y un llamado público a no paralizar la vida cotidiana. El presidente Gustavo Petro rechazó la medida, ordenó a la Fuerza Pública enfrentar al grupo armado y aseguró que el mensaje de la guerrilla no está dirigido contra actores internacionales, sino contra la población civil.

El paro armado comenzó el domingo 14 de diciembre y se extenderá hasta el miércoles 17, según el comunicado difundido por el ELN. En su anuncio, la guerrilla pidió a la ciudadanía abstenerse de movilizarse por carreteras y ríos, argumentando supuestas amenazas externas contra el país. La advertencia generó alertas en varias regiones donde el grupo mantiene presencia histórica.

Imagen de referencia tomada de internet

Desde el Gobierno, el presidente Petro ordenó a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional actuar para garantizar la seguridad y proteger a la población. En sus declaraciones, insistió en que la instrucción es enfrentar al ELN y evitar que el paro afecte las actividades económicas y sociales, especialmente en el inicio de la temporada navideña. El mandatario llamó a los ciudadanos a no ceder ante las amenazas y a mantener la normalidad.

Las autoridades activaron planes de contingencia y reforzaron la presencia institucional en corredores estratégicos. Organismos de control y entidades territoriales fueron instados a garantizar atención humanitaria y acompañamiento a comunidades vulnerables, ante el riesgo de restricciones de movilidad o hechos violentos asociados al paro.

Aunque el ELN no ha detallado municipios específicos, se han reportado afectaciones y alertas en zonas de la Costa Caribe, el suroccidente del país, el Catatumbo y otros territorios con presencia del grupo armado. En algunas regiones se registraron cierres temporales de vías y hallazgos de artefactos sospechosos, lo que obligó a operativos de seguridad preventiva.

A nivel internacional, el Gobierno colombiano ha buscado dejar claro que el paro armado no responde a decisiones de actores externos ni a conflictos diplomáticos, sino que constituye una acción del ELN contra el orden interno. El Ejecutivo reiteró que su prioridad es proteger a la población y evitar que la amenaza armada genere parálisis social o económica.

El paro armado ocurre en un momento de tensión en el escenario de seguridad nacional y mientras continúan los debates sobre la política de paz y la respuesta del Estado frente a los grupos armados ilegales. Las autoridades anunciaron que mantendrán el monitoreo permanente de la situación hasta la finalización del periodo anunciado por el ELN.

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