Con detergente, combustible donado y sin contrato vigente, así atendió la emergencia el Cuerpo de Bomberos de Puerto Leguízamo tras el accidente de un avión Hércules en este municipio del Putumayo. El relato del comandante de la unidad deja en evidencia las condiciones en las que se enfrentó una situación de alto riesgo y gran magnitud.
De acuerdo con el comandante Eduardo San Juan, el cuerpo de bomberos cuenta con 22 unidades, de las cuales 11 son de planta y el resto personal de apoyo. En cuanto a capacidad operativa, disponían de un vehículo tipo cisterna y una camioneta que, aunque fue adaptada en el pasado para incendios forestales, actualmente no cuenta con las condiciones técnicas para ese tipo de emergencias.
La escena que describió el comandante estuvo marcada por un incendio activo desde la llegada de las unidades y por el riesgo constante de explosiones, debido a la presencia de municiones y otros elementos en la aeronave. Esta situación obligó a que la intervención inicial se enfocara en evacuar a las personas que lograban salir, antes de iniciar las labores directas para controlar las llamas.

Las maniobras para extinguir el fuego se extendieron por cerca de tres horas. Sin embargo, el cuerpo de bomberos no contaba con espuma especializada, necesaria para este tipo de incendios, por lo que recurrieron al apoyo de la comunidad, que aportó detergente para generar espuma de manera improvisada.
A las limitaciones técnicas se suma la falta de recursos estructurales. Según indicó el comandante, actualmente no existe un convenio vigente con la administración municipal. De hecho, señaló que la atención de esta emergencia fue posible gracias a un suministro previo de combustible por parte de la Armada Nacional.
Mientras avanzan las investigaciones sobre las causas del accidente, el caso también pone en evidencia las condiciones en las que pueden llegar a operar los organismos de socorro en frente a emergencias de gran escala.

