En la parte trasera de la moto, José Antonio Ojeda lleva un chinchorro, una sábana, un toldillo, un balón y algo de ropa. Él la llama “la maleta de los sueños”. Desde hace años carga lo necesario para pasar días enteros recorriendo carreteras de la Orinoquía. Ahora, esa misma maleta acompaña una nueva cuenta regresiva que comenzó en el día 365 y que terminará cuando emprenda un viaje por Suramérica.
El anuncio apareció en sus redes sociales como una invitación a acompañar el proceso. Cada día que pasa es un número menos en el conteo que lo llevará a recorrer el continente sobre dos ruedas. Sin embargo, para José Antonio, el viaje no comenzó cuando encendió esa cuenta regresiva. La idea de recorrer caminos, documentar territorios y compartir historias lleva más de una década acompañándolo.

Todo empezó en 2011, cuando decidió utilizar las redes sociales para mostrar una cara distinta de la región donde nació. Mientras buena parte de las noticias se concentraban en los problemas, él sentía que había paisajes, costumbres y comunidades que pocas veces encontraban espacio en las pantallas. Comenzó grabando por gusto, sin imaginar que años después ese ejercicio terminaría convirtiéndose en una comunidad de cientos de miles de seguidores interesados en conocer los rincones de la Orinoquía.
La moto llegó a convertirse en su principal herramienta para hacerlo. Primero recorrió los caminos de Cravo Norte, su municipio natal en Arauca. Después llegaron los viajes por Casanare, Meta, Vichada y otras regiones donde las carreteras muchas veces desaparecen entre el barro, el polvo o los extensos paisajes de sabana. En esos recorridos encontró historias, personajes y lugares que rara vez aparecen en las rutas tradicionales.

Con el paso de los años, viajar dejó de ser únicamente una afición. José Antonio comenzó a descubrir que detrás de cada trayecto existía la posibilidad de conectar a otras personas con territorios que no conocían. Sus videos empezaron a mostrar no solo los destinos, sino también la experiencia de llegar hasta ellos. Las largas jornadas sobre la moto, los cambios de clima, las carreteras difíciles y los encuentros con las comunidades se transformaron en parte del relato que hoy comparte a través de sus plataformas digitales.
Esa misma motivación es la que ahora lo impulsa a mirar más allá de las fronteras colombianas. Su proyecto contempla recorrer Suramérica hasta llegar al extremo austral del continente. Pero el objetivo no es únicamente sumar kilómetros. También busca seguir mostrando territorios, culturas y formas de vida que muchas veces permanecen fuera de las conversaciones cotidianas. Así como durante años ha hablado de los Llanos Orientales, espera encontrar nuevas historias en los caminos que lo aguardan más allá de Colombia.

Mientras llega el día cero, José Antonio continúa haciendo lo que ha hecho durante más de una década, viajar. La cuenta regresiva avanza, los números disminuyen y la fecha de salida se acerca. Entretanto, la maleta sigue amarrada a la parte trasera de la moto con lo indispensable para el camino. Allí van el chinchorro, la sábana, el toldillo, algo de ropa y un sueño que, mucho antes de apuntar hacia Suramérica, ya había comenzado a recorrer los caminos de la Orinoquía.

