Mientras el país intenta dimensionar la magnitud del terremoto que sacudió a Venezuela, en una esquina del parque principal de Villanueva ocurre una escena que resume mejor que cualquier cifra lo que significa enfrentar una tragedia.

Entre cajas, medicamentos, herramientas y donaciones, cerca de veinte voluntarios organizan la ayuda que esperan enviar directamente hacia las zonas afectadas. Algunos de ellos no solo están colaborando: también son víctimas. Hay quienes perdieron familiares durante la emergencia, otros tienen seres queridos viviendo entre edificios averiados y varios aún esperan noticias de personas que permanecen en las zonas del desastre.

Jornada de recolección de ayudas humanitarias en Villanueva

Sin embargo, en medio de ese panorama, el ambiente sorprende. Hay trabajo, coordinación, conversaciones y hasta sonrisas. Al preguntarles de dónde nace esa energía en medio del dolor, la respuesta llega sin titubeos.

—”Somos venezolanos.”

Con esas dos palabras, Jessica Freire resume la forma en que han decidido enfrentar la tragedia. “Hemos pasado por tanto que nada nos detiene, nada nos derrumba. Aquí estamos y aquí vamos a seguir”, afirma mientras continúa organizando las ayudas.

Freire, licenciada en educación radicada desde hace cinco años en Colombia, y Franklin Castillo, quien vive desde hace una década en el país y actualmente trabaja como ornamentador en Villanueva, encabezan la logística que busca enviar las donaciones directamente hacia personal médico en las zonas afectadas, evitando que los elementos pasen por centros de acopio donde, según explican, la redistribución ha sido lenta.

Ayudas recolectadas en las primeras horas de la jornada

Lo que hoy escasea, aseguran, son los insumos médicos. Desde Venezuela les solicitan con urgencia medicamentos como vitamina K y dipirona, además de yelcos, macrogoteros, soluciones intravenosas, bolsas para transfusiones de sangre, así como guantes, cascos, palas, martillos y demás herramientas necesarias para las labores de rescate entre los escombros.

Después de la respuesta que ha entregado la comunidad de Villanueva, el desafío ahora es conseguir el transporte que permita sacar toda la ayuda del municipio. Los organizadores necesitan con urgencia una camioneta tipo turbo, o el apoyo económico para contratar una, que permita trasladar las donaciones hasta Arauquita. Desde allí, gracias a una logística coordinada por familiares y voluntarios, la carga continuará su recorrido hasta llegar directamente a hospitales y equipos de atención en las zonas afectadas.

“Es el único problema que tenemos en este momento. Lo demás ha sido extraordinario. Villanueva ha respondido de una manera increíble”, asegura Freire, quien también agradece el respaldo de ciudadanos colombianos, venezolanos residentes en el municipio y diferentes sectores que se han sumado a la iniciativa.

Grupo de voluntarios que lideran la jornada

La campaña continúa recibiendo donaciones, pero los organizadores hacen un llamado a orientar los aportes hacia lo que hoy resulta verdaderamente prioritario. Insisten en que incluso una pequeña botella de alcohol antiséptico puede representar una diferencia en los hospitales que atienden a los heridos.

La jornada de solidaridad continuará durante este domingo con una velatón convocada para las 7:00 de la noche en la plaza principal de Villanueva. Los organizadores invitaron a colombianos y venezolanos a asistir con una vela blanca para unirse en una oración por las víctimas, las familias afectadas y quienes continúan atrapados bajo los escombros.

Además, reiteraron que las donaciones seguirán siendo recibidas mientras logran conseguir el transporte necesario para llevar la ayuda hasta Arauquita y, desde allí, directamente a las zonas afectadas.

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