La emergencia climática en Casanare comienza a mostrar con mayor claridad su impacto sobre el sector agropecuario. De acuerdo con el balance presentado por la Gobernación, las afectaciones ya superan las 64.000 hectáreas entre pasturas y cultivos de plátano, maíz y agricultura campesina, una situación que mantiene en alerta a productores que ahora enfrentan el reto de recuperar cultivos, terrenos e ingresos afectados.

Uno de los sectores con mayores dificultades es el arrocero. Los reportes departamentales señalan más de 19.000 hectáreas afectadas, además de problemas de vaneamiento de la espiga y menores rendimientos asociados a la variabilidad climática. El impacto adquiere especial relevancia en Casanare por ser el departamento con mayor área sembrada de arroz mecanizado del país. Durante el primer semestre de 2026 registró 177.780 hectáreas, aunque esta cifra ya representaba una reducción del 18 % frente al mismo periodo de 2025.

Ante este panorama, el gobernador César Ortiz Zorro solicitó al ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, realizar una visita oficial a Casanare acompañado de su equipo y entidades del sector para reunirse directamente con productores y representantes gremiales. La petición contempla además la instalación de una mesa para abordar la crisis arrocera, en la que se analicen las condiciones de la cosecha de 2026, los precios y el comportamiento del mercado.

Zorro también propuso desarrollar una mesa multisectorial con las demás cadenas productivas afectadas, con el propósito de escuchar las necesidades de los productores, revisar la oferta institucional disponible y definir acciones frente a las consecuencias de la emergencia climática. Días antes, el secretario de Desarrollo Económico, Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Casanare, Alexi Yesid Duarte, ya había expuesto ante el Gobierno Nacional el balance de más de 64.000 hectáreas afectadas durante el Consejo Nacional de Secretarios de Agricultura realizado en Bogotá.

Superada la atención inmediata de inundaciones, vías y predios afectados, el desafío se traslada ahora a la recuperación productiva. Cultivos perdidos, pasturas deterioradas, menores rendimientos y las obligaciones económicas de los productores hacen parte de un escenario para el que el departamento busca una respuesta articulada con el Gobierno Nacional.

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