Las aguas comienzan a bajar en gran parte de Casanare, pero la emergencia no termina con el retiro de las inundaciones. Tras varias semanas en las que cerca del 70 % del departamento resultó afectado y más de 10.000 familias (unas 40.000 personas) enfrentaron las consecuencias del invierno, las autoridades sanitarias ahora concentran sus esfuerzos en evitar una segunda emergencia: el aumento de enfermedades asociadas al agua estancada, el lodo y la contaminación.
De acuerdo con la Secretaría de Salud de Casanare, las inundaciones favorecen la contaminación de las fuentes de agua con aguas residuales y crean condiciones propicias para la proliferación de mosquitos, bacterias y otros agentes que pueden afectar la salud de la población. Entre las enfermedades que pueden presentarse después de una inundación están las gastrointestinales, como diarrea, cólera y fiebre tifoidea, ocasionadas por el consumo de agua o alimentos contaminados.

Otro de los riesgos es la leptospirosis, una infección bacteriana que puede adquirirse al tener contacto con agua contaminada con orina de animales, especialmente roedores. También aumentan las infecciones en la piel, como hongos, celulitis y otras lesiones relacionadas con la exposición prolongada al agua y al lodo, además del riesgo de tétanos cuando existen heridas abiertas que entran en contacto con superficies contaminadas.
Las autoridades también mantienen vigilancia frente al posible incremento de enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue y zika, debido a la presencia de charcos y recipientes con agua estancada que se convierten en criaderos del mosquito Aedes aegypti. A esto se suman problemas respiratorios como asma, bronquitis y rinitis, relacionados con la humedad y la aparición de moho en viviendas que permanecieron inundadas durante varios días.

Ante este panorama, equipos de Atención Primaria en Salud continúan recorriendo municipios como San Luis de Palenque, Trinidad, Hato Corozal, Paz de Ariporo y Pore, donde realizan valoración médica, educación en salud y caracterización del riesgo para determinar si es necesario implementar medidas adicionales como fumigaciones, instalación de toldillos y otras acciones de control.
Las autoridades de salud recomendaron a la comunidad consumir únicamente agua segura, evitar el contacto innecesario con aguas estancadas, limpiar y desinfectar las viviendas afectadas, eliminar recipientes que acumulen agua y acudir al centro de salud más cercano ante síntomas como fiebre, diarrea persistente, dificultad para respirar, lesiones en la piel o malestar general.

