En medio del acto simbólico de instalación de las placas restaurativas “El Camino de la Memoria” realizado en Tauramena, antiguos integrantes de la Brigada 16 del Ejército Nacional, exfuncionarios del DAS y terceros civiles comparecientes ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) reconocieron públicamente su responsabilidad en asesinatos y desapariciones ocurridas entre 2002 y 2008 en el sur de Casanare, afirmando además que las víctimas eran personas inocentes que posteriormente fueron presentadas falsamente como bajas en combate.
Durante el encuentro, varios de los comparecientes leyeron mensajes de reconocimiento y perdón dirigidos a las víctimas y sus familias. “Reconocemos que entre el año 2002 y 2008 nosotros como miembros de la Brigada 16 del Ejército Nacional junto con otras gentes del Estado y terceros civiles planeábamos, señalábamos, asesinábamos y desaparecíamos a estas personas inocentes e indefensas y las presentábamos falsamente como bajas en combate”, expresó Abuelmar Cardona García, exsoldado profesional adscrito al Gaula Casanare.

En otro de los testimonios entregados durante el acto, Álvaro Francisco Rojas Manjarres, exfuncionario del DAS y compareciente ante la JEP, afirmó: “Ellos y ellas sí eran campesinos, trabajadores, hijos de familias que no hacían parte de este conflicto”. Durante su intervención también fueron mencionados decenas de nombres de víctimas relacionadas con municipios como Villanueva, Monterrey, Tauramena y Sabanalarga, además de familiares que durante años impulsaron procesos de búsqueda de verdad y memoria.
La jornada hizo parte de la estrategia restaurativa “El Camino de la Memoria”, impulsada por la JEP, mediante la instalación de placas conmemorativas en distintos municipios de Casanare. Según la jurisdicción, estos espacios buscan dignificar a las víctimas de asesinatos y desapariciones forzadas presentadas ilegítimamente como bajas en combate, así como fortalecer procesos de reconocimiento, reparación simbólica y construcción de memoria colectiva.
Durante el evento también participaron víctimas acreditadas ante la JEP, autoridades municipales y representantes de organizaciones acompañantes. En varios de los mensajes leídos por los comparecientes se insistió en que las presiones por resultados operacionales y el silencio institucional permitieron que se cometieran hechos que, según reconocieron públicamente, nunca debieron ocurrir.
Las placas restaurativas instaladas en Tauramena hacen parte de un proceso que también incluye actos similares en Villanueva, Monterrey y Sabanalarga, municipios donde la JEP adelanta medidas relacionadas con reconocimiento de responsabilidades y reparación simbólica frente a los llamados “falsos positivos” ocurridos en Casanare.

