Hace 23 años, Wilson Onirio Ramírez Romero tomó una decisión que terminaría cambiándole la vida. Hasta entonces trabajaba en el campo, pescaba y aceptaba los jornales que aparecían. Junto a su esposa decidió dejar de depender de la suerte y apostarle a construir algo propio, aunque no supiera exactamente cómo hacerlo.

Todo comenzó con apenas diez tacos y una bicicleta. Antes de tener un local, Wilson recorría las calles de Villanueva ofreciendo sus productos. En esos recorridos entendió una lección que nunca volvió a olvidar: cualquiera puede vender una vez, pero solo quien genera confianza consigue que los clientes regresen.  


La calidad se refleja en cada detalle, desde la selección de los ingredientes hasta el producto fina

Con el paso de los años llegaron los consejos para cambiar ingredientes, reducir costos o modificar las recetas con el fin de ganar más dinero. Sin embargo, Wilson eligió otro camino. Prefirió conservar la calidad, respetar el sabor con el que empezó y confiar en que la constancia también podía convertirse en una ventaja.

La apuesta dio resultado. Poco a poco, los clientes dejaron de buscar únicamente un producto y comenzaron a buscar a la persona que estaba detrás del mostrador de Tacos y Arepas La 18, un negocio que se convirtió en un punto de encuentro para muchas familias de Villanueva. Al mismo tiempo, él dejó de ser simplemente Wilson para convertirse en “Tacos”, un apodo con el que hoy muchos lo identifican.  


Trofeo que acredita a Wilson como ganador de Arepa Master 2024, un reconocimiento otorgado gracias al
respaldo y la votación del público, reflejo de su dedicación, calidad y la confianza de sus clientes

Después de más de dos décadas, sigue atendiendo a personas que lo conocieron cuando vendía en bicicleta y que ahora regresan acompañadas de sus hijos e incluso de sus nietos. Ese recorrido también le permitió alcanzar reconocimientos como el primer lugar en Arepa Master. Para Wilson, esos logros representan el resultado de años de trabajo y de mantenerse fiel a la esencia con la que comenzó.

A sus 53 años, Wilson continúa describiéndose como un hombre sencillo, noble y dispuesto a compartir lo que ha aprendido. No guarda secretos sobre su trabajo ni sobre las decisiones que le permitieron mantenerse durante tantos años. Cree que el conocimiento cobra más valor cuando también puede servirle a otros.  

Hoy, 23 años después de aquella decisión que tomó junto a su esposa, Wilson sabe que el verdadero desafío no era empezar, sino mantenerse. Lo que comenzó como una apuesta por construir un mejor futuro terminó convirtiéndose en una historia de constancia, trabajo y confianza, una que sigue escribiéndose cada vez que un cliente vuelve a elegirlo.  

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