Bragui tiene diez años y desde 2024 está pensionado del componente K9 del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Villanueva. Su historia dentro de la institución comenzó en agosto de 2016 y se extendió durante aproximadamente ocho años, tiempo en el que hizo parte de los procesos de búsqueda y localización de personas vivas y acompañó la formación de varios de los primeros integrantes de esta especialidad. Hoy ya no sale a operaciones, pero permanece en la estación bajo el cuidado de quienes trabajaron junto a él. Para el cabo John Huertas, su paso por la institución puede resumirse en una frase, “Bragui es un formador de guías”.
Su llegada coincidió con los primeros procesos con los que Bomberos Villanueva buscaba fortalecer su componente K9. Allí terminó convirtiéndose en lo que dentro de la especialidad denominan un “perro escuela, un ejemplar con el que los guías también aprenden mientras trabajan, cometen errores, los corrigen y adquieren conocimientos que posteriormente pueden aplicar con otros perros. Bragui cumplió precisamente esa función con varios de los integrantes que comenzaron a formarse en búsqueda y localización de personas vivas.

Uno de ellos fue el cabo John Huertas. En 2018 comenzó a trabajar directamente con Bragui y permaneció aproximadamente tres años a su lado. Recuerda que inicialmente era un perro con mucha energía y difícil de controlar, una característica que terminó obligándolo a entender mejor cómo debía relacionarse con un ejemplar de búsqueda. Con él comprendió que el trabajo no podía reducirse a impartir comandos a cambio de un premio, sino que necesitaba construir una conexión entre ambos. Huertas asegura que buena parte de lo que sabe actualmente dentro de la especialidad comenzó precisamente durante esos años, “Él me enseñó todo lo que sé al día de hoy”.
Después de Bragui llegó Kendra y posteriormente Laika, perros con los que continuó aplicando conocimientos adquiridos durante aquellos primeros años y con los que alcanzaron diferentes certificaciones. Bragui también tuvo su propia oportunidad de certificarse en 2022, cuando viajó a Copacabana, Antioquia, para presentar las pruebas correspondientes. Aunque nunca obtuvo esa certificación, asegura que durante su etapa operativa fue considerado un ejemplar confiable para la búsqueda y localización de personas vivas.

El retiro llegó en 2024. La edad, una enfermedad de base que continúa bajo tratamiento y el desgaste osteomuscular hicieron que su agilidad disminuyera y llevaron al consejo de dignatarios de la institución a pensionarlo. La decisión posterior fue que Bragui permaneciera en la estación y fuera adoptado por el propio cuerpo de bomberos. Desde entonces pasa buena parte del tiempo en las áreas administrativas, donde recibe el cuidado de las unidades que durante años trabajaron junto a él y de quienes hoy lo reconocen como uno de los ejemplares pioneros de la especialidad en Villanueva.
Pero pensionarlo no significó apartarlo completamente del componente K9. Huertas explica que cuando una unidad manifiesta interés en ingresar a la especialidad, Bragui todavía puede convertirse en parte de ese primer aprendizaje. Si el aspirante consigue trabajar con él y construir el vínculo necesario para que el perro responda, los instructores encuentran allí una señal importante sobre las capacidades que puede desarrollar como futuro guía.

