Cielo Carranza Kilchrist está de pie, frente a su superior, mientras recibe el rango de sargento. Un distintivo que su hijo Andrei coloca en su uniforme. A pocos metros la observan su esposo, Paul Kilchrist, su suegro —que lleva el mismo nombre— y sus otros dos hijos, Paula y Paulo. La escena ocurre dentro de una base militar en Estados Unidos y marca un punto de llegada en un recorrido que comenzó años atrás en Villanueva, Casanare.
Antes del uniforme, su rutina transcurría en ese municipio. Trabajaba como recepcionista en un hotel mientras estudiaba Contaduría Pública. Fue allí donde conoció a quien hoy es su esposo, un extranjero que había llegado por trabajo en el sector petrolero. No compartían idioma. La comunicación inicial fue limitada, apoyada en traductores y frases básicas.

Se casaron al año de conocerse. A partir de ese momento inició un proceso migratorio que implicó desplazamientos constantes entre Colombia y México mientras se tramitaba la residencia en Estados Unidos a través de la llamada Green Card. El procedimiento tomó cerca de un año y medio. Finalmente, en 2014, se trasladó de manera definitiva.
Su adaptación no fue inmediata. Durante aproximadamente cinco años, su vida se redujo a rutinas dentro del hogar. No hablaba inglés, no conducía y no contaba con un círculo cercano con quien comunicarse. Según sus propias palabras, fue la primera vez que sintió algo cercano a la depresión. La distancia con Colombia, el idioma y la falta de un entorno social hicieron más difícil ese periodo. En varias ocasiones pensó en regresar de manera definitiva a Villanueva. Extrañaba su idioma, su cultura y el entorno en el que había crecido.

En ese tiempo, el vínculo más constante se mantuvo con su madre, Pilar Carranza, a quien describe como su todo, su principal soporte, su fortaleza. La comunicación principalmente a través de llamadas.
El primer contacto con el Ejército de Estados Unidos ocurrió poco después de instalarse en Houston, ciudad donde vive actualmente. Una base militar ubicada a pocos minutos de su casa facilitó ese acercamiento inicial. Presentó el examen de ingreso, conocido como ASVAB, y no lo aprobó. El proceso se detuvo.
Durante los años siguientes, su enfoque estuvo en el aprendizaje del idioma y en su formación académica. Ingresó a estudios formales, primero en un college y luego en la universidad, donde eligió psicología. Ese proceso no solo fortaleció su inglés, sino que le permitió adquirir conocimientos que más adelante serían determinantes dentro de la estructura militar.

Tiempo después, un nuevo contacto con el Ejército reactivó la posibilidad de ingreso. Esta vez, con mayor preparación, presentó nuevamente el examen. Lo aprobó. A partir de allí inició un proceso que incluyó evaluaciones médicas, psicológicas y administrativas hasta la firma del contrato.
Ingresó como parte de la reserva, en el área de logística, con funciones relacionadas con coordinación de transporte y movimiento. El entrenamiento inicial se extendió por varios meses y exigió una adaptación física y técnica.

En el Ejército de Estados Unidos, el ascenso depende de distintos factores, entre ellos la formación académica. Mientras cumplía con sus funciones, Cielo continuó sus estudios hasta obtener el título en psicología en la Universidad de Houston. Actualmente trabaja en esa institución, combinando su vida profesional con su rol como reservista.
Como parte de sus labores, participa en entrenamientos periódicos y mantiene la posibilidad de ser asignada a misiones internacionales. Algunos de sus compañeros han sido enviados a países como Kuwait, Corea del Sur o Alemania. Su rol no es de tiempo completo, pero se mantiene activo dentro de la estructura militar.
A pesar de esa proyección, hay un desplazamiento que se repite cada año. Durante el verano, Cielo regresa a Colombia. El destino es el mismo, Villanueva. Permanece allí varias semanas antes de volver a Estados Unidos, porque, aunque el uniforme, los entrenamientos y la vida en Houston hacen parte de su presente, Villanueva sigue siendo el lugar al que siempre quiere volver.

