Antes del primer corte de cebolla, Luis Hernando Camacho ya tenía claro que no quería hacer un programa de recetas. Durante años había ocupado espacios de liderazgo comunitario en Villanueva como presidente de junta de acción comunal, presidente de Asojuntas y empresario local. Sin embargo, encontró en la cocina un escenario distinto para conversar con la gente. Así nació La Cocina L. Camacho, un proyecto que desde hace pocas semanas comenzó a tomar forma en redes sociales entre parrillas, ollas e invitados.
A sus 38 años, Camacho decidió reunir dos elementos que lo han acompañado buena parte de su vida. El primero es el trabajo social, una actividad que describe como una vocación de servicio. El segundo es la cocina, una afición que atribuye a las enseñanzas de su madre y al gusto que desarrolló por los asados y la preparación de alimentos. La combinación de ambos terminó convirtiéndose en una propuesta digital donde cocinar es apenas una parte de la conversación.

En cada transmisión en vivo, los invitados participan activamente en la preparación de los platos. Pican verduras, ayudan con los ingredientes y comparten la cocina mientras hablan de sus experiencias. La intención, según Camacho, no es que el resultado culinario sea perfecto, sino aprovechar ese espacio para conocer a las personas más allá de los cargos, las opiniones o la visibilidad que puedan tener en el municipio.
Por esa razón, la selección de invitados no responde a una sola tendencia. En el programa han participado personas críticas de las administraciones, líderes comunitarios y actores vinculados a diferentes sectores sociales. Lo que busca el proyecto es ofrecer un espacio donde puedan explicar quiénes son, qué hacen y cuál ha sido su recorrido en Villanueva. Para Camacho, muchas historias permanecen fuera de la conversación pública pese a que tienen impacto en la comunidad.

Aunque los temas políticos aparecen con frecuencia en las conversaciones, La Cocina L. Camacho no fue concebida exclusivamente para hablar de política. El proyecto también busca acercarse a iniciativas sociales, fundaciones y campañas comunitarias.
Camacho, además, quiere llegar a jóvenes que crecieron lejos de algunas prácticas cotidianas asociadas a la cocina. Por eso, además de las entrevistas, contempla contenidos sobre preparaciones básicas y recetas tradicionales. En su visión, enseñar a preparar un arroz, unos fríjoles o una pasta también es una forma de transmitir conocimientos prácticos y conservar costumbres que, considera, se han ido perdiendo con el tiempo.
Esa visión también responde a una meta personal. Camacho reconoce que uno de sus referentes es Tulio Recomienda, no por replicar su formato, sino por la capacidad de convertir la gastronomía en una puerta de entrada para conocer territorios y personas. Su intención es que La Cocina L. Camacho pueda crecer más allá de Villanueva y convertirse en un puente entre regiones, culturas y tradiciones culinarias.

