Luis Alejandro Moreno tenía apenas cinco años cuando en su casa comenzó a mostrar una cercanía especial con la música. Cantaba, jugaba con instrumentos y encontraba en esas actividades una forma natural de entretenerse. Sus padres, Milena Valero y Ruber Moreno, inicialmente lo vieron como parte de los juegos de un niño, hasta que fue él mismo quien comenzó a pedirles que lo llevaran a clases. Hoy, con 10 años, aquel interés de infancia se ha convertido en un proceso alrededor de la música y la cultura llanera que lo llevará por primera vez al Festival Nacional de Colonias de Villanueva.
Aunque sus padres son oriundos de Boyacá, Luis Alejandro nació y ha crecido en los Llanos Orientales. Su gusto por la música llanera comenzó a tomar forma desde los seis años y encontró referentes en intérpretes como Walter Silva. Sus padres decidieron acompañar ese interés y, con el paso de los años, llegaron las clases de música, canto y joropo. También tuvo un acercamiento al arpa, instrumento que estudió durante un tiempo y con el que alcanzó a interpretar varias canciones.

El baile ha sido otra parte importante de ese camino. Bajo la orientación de la profesora Diana Mesa ha participado en diferentes encuentros de joropo, entre ellos el Joropódromo de Villavicencio, donde su grupo obtuvo el cuarto lugar, y una reciente participación en Maní, en la que alcanzaron el tercer puesto. También ha estado en escenarios de municipios como Sogamoso y Natagaima. Precisamente en Natagaima, Tolima, tuvo en 2024 una de sus primeras oportunidades para cantar sobre una tarima cuando todavía daba sus primeros pasos en la música.
A esas experiencias se sumaron posteriormente presentaciones en diferentes municipios y encuentros con reconocidos exponentes de la música llanera. Sus padres recuerdan especialmente los consejos y palabras que ha recibido de artistas como Jorge Romero, Iván Silva, Villamil Torres y Antonio Aguirre, quienes, después de escucharlo cantar, lo animaron a continuar desarrollando su talento.
Uno de esos encuentros terminó incluso definiendo la identidad con la que actualmente comienza a ser conocido. Durante una feria ganadera en Santa Teresa, Boyacá, Villamil Torres lo escuchó cantar y, ante una petición del propio Luis Alejandro para que le ayudara a encontrar un nombre artístico, lo bautizó inicialmente como ‘El Turpialito’. Su familia posteriormente completó aquel nombre hasta convertirlo en ‘El Turpialito de la Llanura’, una referencia al ave reconocida por su canto y, al mismo tiempo, al territorio en el que el niño ha crecido.

Su proceso ya comienza a dejar también sus primeras producciones musicales. Con el acompañamiento de su profesor Pablo Rodríguez ha grabado dos canciones propias: Despacio también se llega y Pajarillo relancino, esta última un joropo. Su familia anticipa además que una tercera producción ya se encuentra en camino. Las primeras canciones hacen parte de un proyecto que sus padres han acompañado mientras Luis Alejandro continúa con su formación musical.
Ahora ese recorrido tendrá uno de sus momentos más importantes en casa. Luis Alejandro fue seleccionado entre los artistas inscritos para participar en la programación del Festival Nacional de Colonias, una oportunidad que su familia considera especialmente significativa por tratarse de su primera presentación dentro de la celebración. Allí espera interpretar sus dos canciones y presentarse ante un público en el que, según cuentan sus padres, ya hay quienes preguntan cuándo y dónde podrán escucharlo.

Entre las ilusiones que Luis Alejandro lleva consigo para esta edición del Festival Nacional de Colonias hay una muy especial: poder compartir una canción con el maestro Carlos Sarmiento. Para el pequeño cantante, vivir un momento así en Colonias sería una de esas experiencias que quisiera guardar como parte de este camino que apenas comienza en la música llanera.
Para Milena y Ruber, cada escenario alcanzado forma parte de un proceso que quieren seguir acompañando mientras sea Luis Alejandro quien conserve el deseo de continuar. “Mientras él siga en lo que le gusta, cantar, seguirlo apoyando”, resume su familia, que espera verlo algún día convertido en un intérprete profesional.
Luis Alejandro también tiene claro hacia dónde quiere llevar ese camino. Sueña con seguir cantando música llanera, presentarse algún día en escenarios de diferentes lugares del país y conocer a uno de sus principales referentes, el maestro Walter Silva. A sus 10 años, además, habla de algo que quisiera transmitirles a otros niños: acercarse al canto, el baile y los instrumentos para mantener viva una cultura que él ha decidido hacer parte de su propia historia.

