Con 42 años, el ingeniero electrónico Néstor Eduardo Acosta asumió la rectoría de la Institución Educativa Nuestra Señora de los Dolores de Manare, en reemplazo del exrector José Luis Caro, quien dejó el cargo tras su proceso de retiro. El nuevo directivo llega procedente de la Institución Educativa Luis Hernández Vargas, de Hato Corozal, donde permaneció cerca de tres años como rector. Ahora asume la dirección de una comunidad educativa con más de 1.900 estudiantes, un reto que, según afirma, implica mantener el nivel académico alcanzado por la institución y fortalecer aspectos relacionados con la gestión, la infraestructura y la formación de los estudiantes.

Su llegada se dio por necesidad del servicio, luego de que la Secretaría de Educación de Casanare evaluara los resultados obtenidos durante su gestión en Hato Corozal. Acosta explica que encontró una institución con dos coordinaciones en funcionamiento y una vacante pendiente de ser suplida, situación que motivó su traslado. A ello se sumó una decisión personal, aceptar el cargo también significaba regresar al sur de Casanare, donde vive buena parte de su familia. Aunque es oriundo de Monterrey, la familia de su esposa reside en Villanueva, un arraigo que, reconoce, influyó para asumir este nuevo desafío.

Foto – Institución Educativa Luis Hernández Vargas

En sus primeros 2 días ya recorrió las sedes de la institución y comenzó a identificar algunos de los principales retos. Uno de ellos es la situación de la sede sobre la calle Séptima, cuyas instalaciones pertenecen a la Curía, condición que limita la ejecución de obras de infraestructura. Frente a ese panorama, explicó que conoció el proyecto que busca trasladar gradualmente esos espacios hacia la sede El Paraíso, donde existe terreno suficiente para construir nuevas aulas y ampliar la capacidad de atención. Aunque reconoce que se trata de una iniciativa que requiere recursos y acuerdos institucionales, aseguró que buscará acompañar ese proceso para darle continuidad.

Además de la infraestructura, Acosta considera que otro de los objetivos será conservar y mejorar los resultados académicos alcanzados por Manare. Para ello espera revisar los procesos pedagógicos implementados por la institución, fortalecer el trabajo alrededor de las pruebas Saber y continuar promoviendo estrategias que permitan mantener los niveles de calidad que actualmente tiene el establecimiento educativo.

Foto – Institución Educativa Luis Hernández Vargas

Aunque su formación profesional es la ingeniería electrónica, asegura que encontró en la educación una vocación que terminó cambiando su rumbo laboral. Proveniente de una familia de docentes, decidió presentar el concurso docente y posteriormente cursó estudios de especialización y maestría en gestión educativa. Hoy sostiene que la rectoría representa la posibilidad de impactar no solo un salón de clases, sino a toda una comunidad educativa, razón por la cual insiste en que su principal propósito será aportar a la formación de mejores seres humanos.

Durante los primeros recorridos conoció el trabajo de la Asociación de Padres de Familia, una organización que calificó como fuerte y comprometida con la institución. Destacó iniciativas como el tradicional Bingo Manarista y aseguró que espera trabajar de manera articulada con padres de familia, egresados y comunidad para fortalecer los procesos educativos. “Aquí todos tienen las puertas abiertas”, afirmó, al reiterar que su gestión estará basada en escuchar propuestas y construir de manera conjunta el futuro de la institución.

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