A media mañana, en un rincón de su casa, Johana Bermeo vuelve a sentarse frente a una figura de yeso. La rutina se repite casi todos los días. Pinceles, pinturas y piezas esperando color ocupan el espacio donde trabaja desde hace años. Allí funciona Puercos, un emprendimiento artesanal que reúne alcancías, figuras decorativas y piezas personalizadas creadas por una mujer que encontró en el arte una forma de construir su sustento.
La historia no comenzó con Puercos. Comenzó años atrás, cuando nació Juan Esteban, su hijo mayor. Debido a complicaciones de salud, Johana necesitó permanecer gran parte del tiempo en casa para acompañarlo durante sus primeros meses de vida. Esa etapa la llevó a buscar formas de generar ingresos sin alejarse de él. Fue entonces cuando empezó a acercarse al emprendimiento a través de trabajos artesanales que realizaba desde casa.

El arte tampoco era algo nuevo. Antes de dedicarse a la pintura había participado en la danza folclórica y encontraba en las expresiones artísticas una forma de conexión personal. Más adelante llegaron los trabajos en madera, los portallaves y otros artículos decorativos. En ese proceso tuvo un aliado constante: su padre, Armando Bermeo, quien la impulsó a continuar y durante años la acompañó en ferias, mercados y espacios de venta donde el emprendimiento comenzaba a abrirse camino.
Puercos nació hace aproximadamente doce años. El nombre apareció durante una inscripción para participar en mercados campesinos, cuando tuvo que identificar el negocio con una marca. Para entonces las alcancías en forma de cerdito ya eran uno de los productos más reconocidos entre sus clientes. La respuesta surgió de manera espontánea y terminó convirtiéndose en el nombre con el que hoy la conocen dentro y fuera de Villanueva.

Con el paso de los años, el proyecto amplió su catálogo. A las alcancías se sumaron imágenes religiosas, portacelulares, piezas en MDF y figuras elaboradas en yeso cerámico. Algunas son pintadas por ella y otras son entregadas para que niños y adultos desarrollen su propia creatividad desde casa. Gran parte de ese aprendizaje ha sido empírico, construido mediante práctica, observación y prueba y error.
Sostener el emprendimiento ha sido uno de los mayores retos. Johana trabaja en el parque principal durante fines de semana, ferias y fechas especiales, además de mantener una actividad constante en redes sociales. Las largas jornadas, el clima y la incertidumbre de las ventas hacen parte de una realidad que conoce desde hace más de una década. Aun así, continúa participando en espacios como la feria campesina y en diferentes actividades donde puede mostrar su trabajo directamente a la comunidad.

La misma filosofía que aplica a sus materiales parece acompañar su manera de emprender. Cuando una figura presenta algún defecto durante el proceso de fabricación, busca corregirla y darle una nueva utilidad antes que desecharla.
Hoy, Puercos es mucho más que una marca para Johana Bermeo. Es la actividad que sostiene su hogar, ocupa buena parte de sus días y le permite seguir vinculada al arte que la ha acompañado durante años.

