Quince meses después del accidente de tránsito que le cambió la vida, Arealdo Calderón continúa esperando la intervención quirúrgica que necesita para tratar una fístula traqueoesofágica que hoy le impide alimentarse de manera normal. Su caso volvió a hacerse visible este martes, durante la visita de las EPS a Villanueva, cuando decidió encadenarse en la Biblioteca Municipal para exigir una respuesta. Horas después de la protesta, Capresoca se comunicó con él y programó una reunión para este miércoles, después de las 2:00 de la tarde, en las oficinas de la entidad en Yopal, donde espera conocer si finalmente podrá avanzar en el tratamiento que, según explica su familia, incluye varias cirugías pendientes.

Arealdo Calderón – Biblioteca municipal

“No solamente soy yo. Habemos muchas personas a las que nos están vulnerando el derecho a la salud, a la vida y a la dignidad”. Esa fue una de las reflexiones que dejó Arealdo después de la protesta. Su esposa, Tatiana Velásquez, reconstruye el inicio de esta historia, todo comenzó el 1 de mayo de 2025, cuando sufrió un accidente en la vía que comunica Caribayona con Monterrey. Las lesiones, hechas por un alambre de púas, comprometieron sus cuerdas vocales, parte del sistema respiratorio y el esófago. Primero fue sometido a una cirugía para reconstruir la carótida mediante un injerto, pero la siguiente intervención, relacionada con la fístula que hoy le impide comer normalmente, nunca pudo realizarse. Según la familia, cuando llegó la fecha del procedimiento les informaron que la EPS ya no tenía convenio con el hospital donde sería atendido.

Desde entonces comenzaron las tutelas, los desacatos, las quejas ante la Superintendencia Nacional de Salud y las publicaciones en redes sociales buscando una respuesta. La familia asegura que, además de la cirugía prioritaria, el proceso médico contempla otras intervenciones para intentar recuperar parte de las funciones afectadas por el accidente. Mientras tanto, Arealdo debe alimentarse mediante una gastrostomía, ha presentado episodios de broncoaspiración e infecciones pulmonares y permanece con una traqueostomía debido a las lesiones sufridas hace más de un año.

Arealdo Calderón – Biblioteca municipal

La situación también transformó por completo la rutina familiar. Antes del accidente, Arealdo trabajaba perforando pozos profundos para extracción de agua y desarrollaba actividades de apicultura. Hoy no puede ejercer esas labores y el hogar se sostiene, según relatan, con el apoyo de familiares, amigos y la venta de miel. “Vivimos de milagro”, afirma durante la entrevista, mientras recuerda que los desplazamientos para los tratamientos y la alimentación especializada también han representado nuevas dificultades para la familia.

La decisión de encadenarse no surgió de manera espontánea. La pareja esperaba aprovechar la jornada de atención de las EPS para exponer directamente el caso y confiaba en que también estuviera presente la Superintendencia Nacional de Salud. Al no encontrar la respuesta que esperaba, Arealdo regresó a su casa, elaboró varias cartulinas y volvió a la biblioteca para iniciar la protesta. Fue después de esa manifestación cuando recibió la llamada de Capresoca citándolo a una reunión en Yopal. Ahora, asegura, espera que ese encuentro represente el comienzo de una solución que lleva buscando desde hace quince meses.

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