Los dos terremotos que sacudieron recientemente el norte de Venezuela no solo dejaron edificios destruidos y miles de personas afectadas. También provocaron un cambio físico en el terreno que ahora puede observarse desde el espacio. La NASA publicó un mapa elaborado con información del satélite NISAR, desarrollado junto con la agencia espacial de India (ISRO), que muestra cómo algunas zonas del país se desplazaron después de los sismos.

Aunque a simple vista parece un mapa lleno de colores, en realidad muestra cuánto se movió la superficie terrestre. Los tonos rojos representan áreas donde el terreno se desplazó en una dirección, mientras que los azules indican movimiento en la dirección contraria. Las zonas amarillas corresponden a lugares donde el movimiento fue mínimo o prácticamente imperceptible. No significa que el suelo cambiara de lugar por kilómetros; en la mayoría de los casos se trata de desplazamientos de apenas algunos centímetros, suficientes para que los satélites puedan detectarlos con gran precisión.

¿Cómo puede un satélite medir algo tan pequeño? La respuesta está en un radar que envía pulsos hacia la Tierra y registra el tiempo y la forma en que esas señales regresan. Al comparar imágenes tomadas antes y después del terremoto, los científicos pueden identificar si una montaña, una ciudad o una carretera quedaron exactamente en el mismo lugar o si el terreno se desplazó ligeramente debido a la ruptura de una falla geológica. Es un procedimiento similar a colocar dos fotografías transparentes una sobre otra para descubrir qué cambió entre ambas.

Estos mapas no se utilizan únicamente con fines científicos. También ayudan a los equipos de emergencia a identificar las zonas donde el terreno sufrió mayores deformaciones, orientar las inspecciones técnicas y priorizar la atención en los lugares con mayor probabilidad de daños. La propia NASA aclara que estos resultados son preliminares y continúan siendo validados con información obtenida directamente en campo, por lo que no sustituyen las evaluaciones realizadas por ingenieros y organismos de emergencia.

En el caso de Venezuela, las imágenes satelitales se convirtieron en una de las primeras herramientas para comprender la magnitud del impacto de los dos terremotos ocurridos el 24 de junio. Más allá de mostrar edificios afectados, permitieron observar algo que normalmente es invisible para las personas: que la superficie del país cambió de posición tras el paso de los sismos.

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