“Hacía mucho tiempo no teníamos una inundación tan fuerte”, aseguró el alcalde Andrés Castañeda al hablar con Conexión Medios sobre la emergencia registrada hacia las 2 de la mañana de este 28 de mayo en Cabuyaro, donde más de 700 familias resultaron afectadas por crecientes súbitas y desbordamientos simultáneos de varios ríos y caños del municipio.
Según explicó el mandatario, el aumento del nivel de los afluentes comenzó desde la tarde del día anterior, pero el comportamiento del agua cambió drásticamente frente a otras temporadas invernales. Indicó que normalmente el río tarda entre tres y cuatro días en crecer e ingresar al casco urbano, permitiendo que las familias tengan tiempo para mover enseres y proteger pertenencias. Sin embargo, en esta ocasión, el nivel del agua subió en menos de un día lo que habitualmente aumenta en tres jornadas, situación que tomó por sorpresa a gran parte de la población.


El alcalde también señaló que la emergencia se agravó debido a que varios ríos y caños se desbordaron al mismo tiempo, algo que, según dijo, no había ocurrido recientemente en el municipio. Además, algunos afluentes cambiaron de cauce durante la creciente, generando afectaciones inesperadas en distintos sectores rurales y urbanos de Cabuyaro.
De acuerdo con la información entregada por Castañeda, uno de los puntos más críticos corresponde al río Meta en el casco urbano, especialmente en el barrio Centro. En zona rural, también se reportaron emergencias por el comportamiento del río Mea en sectores como San Pedro y San Cristóbal.
El mandatario confirmó además afectaciones en la vereda Palomas, donde el caño Palomas se salió de cauce y dejó más de 35 familias damnificadas. A esto se suma el desbordamiento del caño Perigua, situación que afecta la movilidad hacia las veredas Viso del Upía y Guayabal del Upía. “Estamos completamente encerrados con el tema de los desbordamientos de los ríos y caños del municipio”, expresó.


Frente a la atención de la emergencia, el alcalde indicó que el municipio ya recibió apoyo inicial de la Unidad Departamental de Gestión del Riesgo, incluyendo frazadas y mercados de primera necesidad, aunque confirmó que continúan a la espera de nuevas ayudas humanitarias. También señaló que la administración ya declaró la calamidad pública debido a la magnitud de las afectaciones registradas.
Aunque hasta el momento no se reportan pérdidas humanas, las autoridades confirmaron daños relacionados con pérdida de enseres, animales y cosechas. Mientras continúan las lluvias y el monitoreo sobre el comportamiento de los afluentes, la administración municipal mantiene el llamado a evitar sectores inundados y seguir únicamente la información oficial emitida por organismos de emergencia.

