Cerca de 6.000 megavatios (MW) de generación térmica han estado expuestos a riesgos financieros en Colombia, una capacidad equivalente a casi la mitad de la demanda máxima de electricidad registrada en noviembre de 2025. En medio de este panorama y ante las condiciones previstas por el fenómeno de El Niño 2026-2027, el Gobierno Nacional expidió el Decreto 1491 del 6 de octubre, que flexibiliza el abastecimiento de combustibles líquidos para las centrales térmicas, con el propósito de reducir el riesgo de interrupciones en la generación de energía.

La nueva disposición permite que estas plantas recurran a diferentes proveedores de combustible cuando se presenten situaciones excepcionales que comprometan la confiabilidad del sistema eléctrico. Hasta ahora, las centrales podían quedar expuestas a dificultades de abastecimiento por depender de un solo proveedor. Con el decreto, podrán adquirir combustible de otros agentes cuando existan circunstancias justificadas de fuerza mayor, casos fortuitos o hechos de terceros. Estas operaciones deberán quedar registradas mediante el Sistema de Información de Combustibles Líquidos (SICOM).
La medida adquiere importancia ante la posible reducción de las lluvias durante El Niño, debido a que las centrales hidroeléctricas dependen del agua almacenada en los embalses, mientras que las térmicas pueden aumentar su generación para atender la demanda cuando disminuye la disponibilidad hídrica. A esta situación se suman las dificultades financieras advertidas por representantes del sector: según estimaciones de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), abastecer de combustible al parque térmico colombiano puede costar hasta $1,5 billones mensuales, una necesidad que también depende de los pagos que reciben los generadores.


El Ministerio de Minas y Energía señaló que la flexibilización busca facilitar una respuesta más rápida ante dificultades logísticas y garantizar alternativas de abastecimiento para las plantas existentes. La disposición hace parte del Plan Energía YA, dentro del cual el Gobierno también ha mencionado inversiones por $1,9 billones para proteger la prestación del servicio, medidas relacionadas con el suministro de gas y acciones para facilitar proyectos de generación y transmisión.
Aunque el decreto responde a los riesgos asociados con El Niño, no significa que Colombia esté atravesando actualmente un racionamiento eléctrico ni que se haya aumentado la capacidad de generación. Su alcance consiste en modificar las condiciones de compra de combustible para que las centrales térmicas puedan mantener su disponibilidad cuando las hidroeléctricas no logren cubrir por sí solas la demanda nacional.

