“Las elecciones se ganan entendiendo emociones y sentimientos”. Con esta afirmación, Carlos Suárez, estratega de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, explicó cómo el equipo político construyó una estrategia que, según sus propias declaraciones, fue determinante para alcanzar la Presidencia de Colombia. Durante una intervención pública, Suárez destacó que la campaña comprendió la importancia de conectar con las emociones de los ciudadanos, interpretar sus aspiraciones y adaptar los mensajes políticos a las nuevas formas de comunicación.
El estratega sostuvo que los algoritmos, los videos cortos, la velocidad de las redes sociales y la comunicación sin filtros transformaron la manera de desarrollar las campañas electorales. En su intervención afirmó que la victoria fue resultado de comprender ese escenario digital y de escuchar lo que expresaban los ciudadanos. También señaló que la campaña identificó entre sus seguidores mensajes relacionados con la libertad, el orden, la justicia, el crecimiento económico y el respaldo al sector empresarial, elementos que posteriormente hicieron parte de su discurso político.

Uno de los aspectos que destacó fue el origen de “El Tigre”, símbolo que terminó identificando a De la Espriella durante su campaña. Según Suárez, desde 2020 comenzaron a detectar en las redes sociales mensajes de ciudadanos que pedían su candidatura presidencial y, para 2023, la figura del tigre ya estaba asociada con el entonces aspirante. El estratega aseguró que el símbolo no surgió de una oficina de publicidad, sino de las conversaciones digitales de sus seguidores, y que posteriormente el equipo de campaña se encargó de amplificarlo y mantenerlo como parte de su identidad política.
Las declaraciones ponen sobre la mesa el papel de las emociones y las plataformas digitales en las decisiones electorales, así como el peso que pueden alcanzar los símbolos y los mensajes de identidad frente a la discusión de propuestas. Aunque Suárez atribuyó parte del triunfo a la capacidad de interpretar los sentimientos de los votantes, sus palabras no constituyen una admisión de manipulación electoral. Su explicación sí evidencia que la conexión emocional fue considerada un componente central de la estrategia que llevó a De la Espriella a la Presidencia.


