Desde hace algunas semanas, sobre la barra de San Francisco Café Bar comenzaron a aparecer empaques de color verde oscuro. Hasta hace poco, el café que allí se preparaba hacía parte únicamente de la experiencia del lugar, un café campestre ubicado en Villanueva donde clientes y visitantes llegaban a compartir la tarde alrededor de bebidas y productos de especialidad. Desde abril, ese mismo café también empezó a venderse empacado bajo una marca propia, San Francisco Café, una apuesta creada para llevar el producto a los hogares.
Detrás de la marca está Daniel Francisco Suárez, un joven ingeniero civil de Villanueva que desde hace algunos años abrió junto a Sandra Gálvis, un café enfocado en productos de especialidad. La idea inicial no era solamente vender bebidas dentro del local. Desde el comienzo, según cuenta, existía la intención de construir un producto propio que pudiera comercializarse más allá del establecimiento.

El producto mantiene varias de las características que el negocio ha intentado consolidar desde su apertura. Se trata de un café arábico variedad castillo, con tostión media y notas asociadas a caramelo, chocolate amargo y frutos secos. Daniel insiste en que el enfoque no está en competir con cafés comerciales de bajo costo, sino en ofrecer un producto trazable y elaborado bajo estándares de selección más estrictos.
Para llegar a ese resultado, Daniel y Sandra comenzaron a formarse en barismo y cata, mientras buscaban proveedores que les permitieran mantener un estándar de calidad estable. Después de varias pruebas llegaron a un café cultivado en Támara, Casanare, una zona que —según explica Daniel— tiene las condiciones de altura necesarias para producir café de especialidad.
Ese mismo café, que durante años sirvieron en el local, terminó convirtiéndose en la base del nuevo producto. La decisión de empacarlo bajo la marca San Francisco apareció después de notar la aceptación que tenía entre los clientes frecuentes del café bar. La idea era que quienes ya lo consumían pudieran prepararlo también en sus hogares.

El lanzamiento se realizó el 17 de abril, luego de varios meses de trámites, pruebas y búsqueda de proveedores. El café se comercializa en presentaciones de 340 gramos, molido y en grano, y por ahora puede conseguirse directamente en el local o a domicilio.
La marca nació mientras también crecía otra parte de su vida personal. Daniel cuenta que San Francisco Café Bar abrió pocos meses antes del nacimiento de su hijo, Francisco Suárez Gálvez, y que desde entonces ambos procesos han avanzado de forma paralela. Por eso habla del negocio y de la nueva marca de café como un proyecto familiar construido junto a Sandra y pensado a largo plazo.
Parte de la apuesta también está relacionada con el origen. Daniel asegura que uno de los objetivos del proyecto es demostrar que en Casanare también pueden producirse cafés de alta calidad y que no siempre es necesario buscar productos de otras regiones para encontrar café de especialidad. Por ahora, el enfoque está puesto en consolidar la marca en Villanueva y en otros municipios cercanos, aunque el proyecto contempla crecer hacia mercados nacionales en el futuro.
Ahora, además de las tazas que ofrecen dentro del local, San Francisco también empieza a circular empacado en 340 gramos que buscan llevar el mismo sabor y sello a Villanueva pero siempre buscando abrir espacios en los hogares de la región y en otros mercados del país.

