“Siempre mandábamos a imprimir a Villavicencio o a Bogotá, pero llegó el momento en que dijimos: no, vamos a meternos de lleno con las máquinas”. Esa decisión marcó un antes y un después para DecorLine. Lo que comenzó como una inversión para fortalecer un negocio terminó convirtiéndose en una apuesta por desarrollar en Villanueva un servicio que durante años dependió de otras ciudades. Hoy, una máquina de impresión digital de gran formato, con capacidad de hasta 3,20 metros de ancho, una laminadora industrial y equipos especializados permiten producir desde el municipio piezas publicitarias que antes debían salir de Casanare para convertirse en realidad.

La inversión respondió a un nicho que, según Julián Gómez, todavía no estaba siendo aprovechado. Mientras comerciantes, empresas y contratistas buscaban soluciones en Bogotá o Villavicencio, la demanda seguía creciendo en Villanueva. La llegada de la nueva tecnología permitió asumir ese mercado desde el municipio, ofreciendo impresiones de gran formato, señalización, avisos, vallas y trabajos especializados con una filosofía que, asegura, ha acompañado el crecimiento del proyecto desde sus primeros años: “Nos esforzamos para entregar los trabajos a tiempo, con calidad y cumplimiento”.
La capacidad instalada también cambió la relación con el sector. Hoy no solo acuden compañías del sector petrolero, comercios y emprendedores; otros publicistas también recurren a estas máquinas para desarrollar trabajos que requieren formatos de gran tamaño o una calidad específica de impresión. “Les ha gustado mucho la calidad de la impresión”, afirma Julián, al explicar que la tecnología instalada terminó convirtiéndose en un servicio para un mercado mucho más amplio que el de sus propios clientes.

Mientras la inversión fortalecía la producción, Sandra Martín concentró sus esfuerzos en otra parte del crecimiento. La organización administrativa, la facturación electrónica, las cotizaciones para grandes compañías y el cumplimiento de los requisitos legales permitieron que el negocio ampliara su alcance. “Ya empezamos a tener relaciones con compañías y se empezó a organizar más como empresa”, explica, convencida de que crecer no consiste únicamente en vender más, sino en construir una estructura capaz de responder tanto a una multinacional como al emprendedor que apenas inicia su negocio.
Ese crecimiento también se refleja en el empleo. Actualmente son diez las personas que integran el equipo de trabajo entre diseñadores, instaladores, personal administrativo y producción. La siguiente meta ya está definida: convertirse en importadores directos de materiales para publicidad y crear una distribuidora que abastezca a otras empresas del sector. “La idea es generar más empleo y que el dinero se quede acá”, señala Julián al explicar una proyección que busca fortalecer la cadena comercial desde Villanueva y reducir la dependencia de intermediarios.

Catorce años después de iniciar operaciones, el proyecto continúa creciendo alrededor de la misma decisión que cambió su rumbo, dejar de enviar trabajos a otras ciudades para producirlos desde Villanueva. La inversión en tecnología terminó abriendo un mercado que antes permanecía fuera del municipio y hoy permite que empresas, emprendedores e incluso otros publicistas encuentren en la misma localidad una capacidad instalada que hace algunos años simplemente no existía.

