Jhon James Gamboa escuchó el pitazo final y se quedó algunos segundos sobre la cancha mientras sus compañeros corrían hacia la celebración. Envigado acababa de empatar 1-1 frente a Real Cartagena y el marcador global, con 4 – 3, le daba el título del Torneo BetPlay. Después del partido, el defensor dijo que en ese momento pensó en su madre, en su familia y en todo lo que habían pasado para llegar hasta ahí. “Fue mucha felicidad, mucha nostalgia”, recordó días después. “Siempre tuve el apoyo de mi mamá. Nunca me dijo que no para nada”.
En las tribunas estaba Yenny Valencia Sinisterra, su madre, quien viajó para acompañarlo en la final. Mientras veía a su hijo levantar la copa junto al resto del plantel, dijo sentirse orgullosa no solo por el título, sino por el camino que hubo antes de ese momento. Recordó los años en Villanueva, cuando Jhon James vendía bonice, espuma y cerveza durante las colonias mientras buscaba cualquier espacio para jugar fútbol. También recordó los viajes, las pruebas, las temporadas lejos de casa y las veces en que ambos tuvieron que empezar de nuevo para mantenerse dentro del fútbol.

Nació en Buenaventura, pero creció en Villanueva, Casanare, donde su madre levantó primero un negocio entre un bar y unas máquinas de juego. Con el paso de los años continuó trabajando en distintas partes hasta consolidar el restaurante y cevichería Las Delicias del Pacífico, mientras apoyaba a su familia y acompañaba el proceso deportivo de su hijo desde distintas ciudades y etapas del fútbol.
En Villanueva estudiaba en jornada nocturna y durante el día buscaba distintas maneras de ayudar económicamente en la casa. Dice que siempre le gustó trabajar, pero también recuerda que, cada vez que encontraba una cancha ocupada, dejaba cualquier otra actividad para irse a jugar fútbol con sus amigos.


El viaje que cambió su vida comenzó en 2014. Un profesor le dijo a la familia que en Medellín tendría una oportunidad en el fútbol y que ya existían contactos adelantados para integrarlo a un equipo. Su madre vendió lo que tenía, cerró un negocio y viajó junto a él con la idea de empezar una nueva etapa. Cuando llegaron, descubrieron que el equipo del que les habían hablado no existía. Aun así, decidieron quedarse.
Con los años apareció una cadena de traslados entre ciudades, casas hogar y nuevos intentos. Pasó por procesos en Bogotá, con equipos vinculados a Millonarios y fue campeón de la Liga de Bogotá en divisiones menores. Después llegaron Patriotas, Deportes Quindío y nuevos periodos de incertidumbre.


La oportunidad volvió a aparecer en Envigado. El club ya tenía referencias sobre su proceso y decidió incorporarlo al plantel. Desde entonces empezó a consolidarse dentro del equipo hasta llegar al torneo que terminó el pasado 29 de mayo con el título frente a Real Cartagena.
Mientras tanto, en Villanueva, la noticia también empezó a sentirse como propia. Amigos de infancia, conocidos y personas que lo vieron jugar en las canchas del municipio comenzaron a escribirle después de la final. Él asegura que muchos lo felicitan como si el logro también les perteneciera. En los próximos días, su madre, espera recibirlo nuevamente en Villanueva, el mismo lugar donde años atrás lo veía salir a vender bonais antes de irse a jugar fútbol.

