Entre el 4 de diciembre de 2025 y el 23 de marzo de 2026, el municipio de Villanueva registra siete homicidios que, analizados en conjunto, evidencian tanto patrones repetitivos como hechos con dinámicas distintas, especialmente en el tipo de arma, el lugar de ocurrencia y la forma en que se ejecutan los ataques.
El punto de partida del periodo se ubica el 4 de diciembre de 2025, en la vereda El Triunfo, donde fue asesinado Libardo Cufiño Gallego, de 52 años, mientras realizaba labores relacionadas con su ganado. Según información preliminar, fue atacado con arma de fuego por dos personas. Este caso, ocurrido en zona rural y en horario de la mañana, contrasta con otros hechos posteriores pues se dio en medio de una actividad cotidiana en un predio y sin espacios de concurrencia pública.
En esa misma vereda, el 23 de diciembre de 2025, se registró un segundo hecho violento con características diferentes. Durante una actividad comunitaria tipo rifa, fue asesinado Luis Alberto Rodrigo Roa, de 23 años, luego de que un hombre llegara al lugar y disparara contra los asistentes. A diferencia del primer caso, aquí el ataque ocurre en un espacio colectivo y en horario nocturno, dejando además dos personas heridas, lo que amplía el impacto del hecho.
El comportamiento de los casos cambia al iniciar 2026. El 11 de enero, en la vereda La Colmena, fue asesinado Javier Cubides en un ataque con arma de fuego perpetrado por hombres en motocicleta que llegaron hasta una tienda del sector. Este hecho introduce un elemento que se repetirá en otros casos, la movilidad en motocicleta y el ataque directo, lo que empieza a perfilar una posible modalidad de sicariato.

Esa misma lógica se observa más adelante en zona urbana. El 13 de marzo de 2026, en un establecimiento de expendio de bebidas embriagantes, fue asesinado Genaro Bonifacio Cárdenas, de 34 años, y el 23 de marzo, en otro establecimiento comercial, fue asesinado Joselito Acosta Bonilla, de 44 años, cuando un hombre en motocicleta ingresó al lugar y disparó contra la víctima. Estos dos casos, junto con el de enero, configuran un patrón coincidente, ataques con arma de fuego, en espacios comerciales o de interacción social, ejecutados por personas que se movilizan en motocicleta.
En contraste con estos hechos, el 10 de febrero de 2026 se registró el homicidio de Carlos Andrés Maecha en la vereda La Colmena, cuyo cuerpo fue hallado con heridas causadas con arma blanca. Este caso rompe con la tendencia del uso de armas de fuego y plantea una dinámica distinta, más asociada a confrontaciones directas. De manera preliminar, se ha mencionado una posible relación con disputas por microtráfico. Además 3 de febrero de 2026, fue hallado sin vida en zona urbana Héctor César Vacca Bohórquez, de 36 años, en el sector del puente amarillo de la calle séptima con heridas producidas con arma blanca, un patrón que se repite solo 2 veces.

Al analizar los siete casos en conjunto, se identifican varios contrastes clave. En cuanto al tipo de arma, predominan las armas de fuego en cinco de los siete homicidios, mientras que los demás hechos se cometieron con arma blanca. En el lugar de ocurrencia, cuatro casos se registran en zona rural (El Triunfo y La Colmena) y tres en zona urbana, principalmente en establecimientos comerciales.
El modus operandi también muestra diferencias marcadas, por un lado, ataques que podrían asociarse a sicariato en motocicleta, focalizados y repetitivos; por otro, hechos más aislados en contextos rurales, comunitarios o escondidos. En cuanto a las víctimas, se mantiene un rango de edad entre 23 y 52 años, lo que ubica los casos en población joven y adulta.
Actualmente, las autoridades adelantan investigaciones en todos los hechos sin que, hasta el momento, se reporten resultados concluyentes. Se tiene previsto un consejo de seguridad en el municipio para el 25 de marzo a las 8 de la mañana, en el que se espera conocer avances en las investigaciones y definir acciones frente a un escenario que combina diversos hechos de violencia y exponen la seguridad en Villanueva.

